En esta obra, el protagonismo se reparte entre la figura geométrica del “T” invertida y el círculo terracota que flota sobre ella. La composición evoca la figura humana de forma estilizada y abstracta, aportando calidez y personalidad sin perder sobriedad. Los tonos grises suaves contrastan con la intensidad del círculo, que actúa como foco visual. Esta pieza tiene una carga simbólica y un equilibrio visual muy marcado, lo que la convierte en un punto focal ideal en espacios modernos y depurados.
Recomendada para un despacho o zona de trabajo, donde su figura sólida y bien estructurada transmite concentración, equilibrio y creatividad.











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